¿Qué es un avance monobloque?

Lo que los pacientes encuentran más útil saber sobre el avance monobloc
¿Cuándo se realiza el avance monobloque?








Galería Antes y Después






Cronología
Qué puedes esperar tras un avance con implante monobloque
La mayoría de los pacientes experimentan una recuperación sin contratiempos y mejoras progresivas tanto en la función como en el aspecto.

Riesgos y posibles complicaciones

Un equipo con experiencia y un seguimiento exhaustivo contribuyen a maximizar las posibilidades de obtener resultados óptimos.
La técnica de avance monobloque requiere un criterio quirúrgico preciso, una formación especializada y un buen conocimiento de los matices anatómicos y funcionales de esta intervención. Los resultados dependen en gran medida de la experiencia del cirujano, de su técnica y de su capacidad para anticipar y gestionar toda la gama de posibles hallazgos. Los cirujanos que realizan esta intervención con regularidad suelen estar en mejores condiciones para lograr resultados consistentes y seguros.
En una consulta privada, la atención suele ser más ágil y coherente, ya que es el mismo cirujano quien se encarga de la evaluación, la planificación del tratamiento, la intervención quirúrgica y el seguimiento.
En entornos académicos u hospitalarios, la atención puede correr a cargo de un equipo más amplio que puede incluir a residentes o becarios que participan bajo supervisión. Ambos modelos pueden ofrecer una atención excelente, pero la estructura y la continuidad del tratamiento pueden percibirse de forma diferente. En nuestro centro, tu atención la presta directamente tu cirujano, y no residentes, becarios ni cirujanos en formación.
Es importante entender quién realiza cada parte de su procedimiento. En algunos entornos, el cirujano tratante realiza todas las partes críticas, mientras que en otros los estudiantes pueden asistir o participar bajo supervisión. Esto debe discutirse claramente con anticipación. En nuestro centro, su cirujano realiza todas las partes críticas del procedimiento.
Dependiendo del entorno de tratamiento, los residentes, becarios o estudiantes pueden participar en aspectos de la atención. Los pacientes deben sentirse cómodos preguntando sobre su función y cómo se supervisa la atención.
En nuestro centro, no hay residentes ni becarios que participen en la realización de intervenciones quirúrgicas.
El seguimiento postoperatorio es una parte importante de la atención quirúrgica. En nuestro centro, tu cirujano se encarga personalmente de tu recuperación y de cualquier visita adicional que sea necesaria.
En nuestro centro, tu cirujano participa directamente en todas las fases del proceso: desde la consulta inicial y la planificación del tratamiento hasta la intervención quirúrgica, las visitas postoperatorias y el seguimiento a largo plazo.
El avance monobloque es una intervención craneofacial de gran envergadura que consiste en desplazar hacia delante, en una sola intervención, la frente, los bordes orbitarios y la parte media de la cara, todo ello como una única unidad conectada. Corrige simultáneamente la frente retraída y el desarrollo insuficiente de la parte media de la cara, lo que la convierte en una de las intervenciones de avance facial más completas que se realizan en cirugía craneofacial.
El avance monobloque se utiliza habitualmente en pacientes con craneosinostosis sindrómica —como los síndromes de Crouzon, Apert o Pfeiffer— que presentan tanto una retrusión frontal significativa como un subdesarrollo de la cara media que requieren una corrección simultánea. Se puede optar por esta técnica cuando el avance frontal-orbital y el avance de la cara media por separado no permitirían corregir adecuadamente la deformidad combinada, o cuando se prefiere una única intervención mayor en lugar de operaciones por fases.
El avance monobloque puede realizarse como una intervención aguda en una sola fase, en la que toda la unidad frontofacial se desplaza hasta su posición definitiva y se fija mediante un sistema de sujeción. Alternativamente, puede realizarse mediante osteogénesis por distracción, en la que se realizan cortes óseos y se utiliza un dispositivo de distracción para avanzar gradualmente la unidad frontofacial a lo largo de varias semanas. La distracción suele ser la opción preferida para avances de mayor envergadura, ya que permite un mayor desplazamiento, reduce la recaída y facilita la expansión gradual de los tejidos blandos superpuestos.
lo que requiere una estrecha colaboración entre los equipos de cirugía craneofacial y neuroquirúrgica. La intervención implica trabajar cerca del cerebro, la duramadre y estructuras vasculares críticas, y presenta un perfil de complejidad y riesgo mayor que la cirugía puramente facial de la mandíbula. Por lo general, se reserva para centros y equipos quirúrgicos con amplia experiencia en cirugía craneofacial.
Sí. Dado que el avance monobloque implica osteotomías adyacentes al espacio intracraneal, pueden entrar pequeñas cantidades de aire en la bóveda craneal durante la intervención quirúrgica, una afección denominada neumocéfalo. Volar expone a los pasajeros a una presión atmosférica reducida, lo que puede provocar que el aire intracraneal atrapado se expanda. Por este motivo, viajar en avión tras un avance monobloque requiere una autorización cuidadosa y no se aprueba hasta que el equipo quirúrgico haya confirmado que el aire intracraneal se ha eliminado por completo, normalmente mediante pruebas de imagen de seguimiento. Las familias deben ser conscientes de que la autorización para volar tras un avance monobloque es más restrictiva que tras intervenciones puramente faciales.
La intervención se realiza bajo anestesia general mediante una incisión coronal en el cuero cabelludo e incisiones intraorales. Los equipos de cirugía craneofacial y neuroquirúrgica trabajan conjuntamente para movilizar toda la unidad frontofacial, desplazarla hasta la posición prevista y fijarla con implantes de titanio. Normalmente se requiere una transfusión de sangre. La intervención dura varias horas y la mayoría de los pacientes permanecen ingresados entre tres y cinco días.
Cuando se recurre a la distracción, la intervención quirúrgica inicial consiste en realizar los cortes óseos y colocar el dispositivo de distracción —normalmente un halo externo o un distractor externo rígido—. Tras un periodo de latencia, el dispositivo se activa a diario para hacer avanzar gradualmente la unidad frontofacial a lo largo de varias semanas. Una vez alcanzado el avance previsto, comienza la consolidación y, posteriormente, se retira el dispositivo en una segunda intervención.
La recuperación de la avance monobloc implica hinchazón significativa de la frente, las órbitas y la mitad de la cara, con hinchazón marcada alrededor de los ojos esperada en los primeros días. Es esencial la monitorización cercana en el hospital. Para los pacientes de distracción, la fase de activación requiere giros diarios del dispositivo y monitorización presencial regular. La recuperación completa y la apreciación de los resultados finales ocurren a lo largo de varios meses.
Sí. Atendemos regularmente a familias que viajan desde fuera de la región para la cirugía de avance de monobloque.
El avance monobloque requiere una de las estancias locales más largas de cualquier procedimiento que realicemos. Después del procedimiento agudo abierto, las familias deben planificar una estancia local de aproximadamente dos o tres semanas como mínimo. La estancia hospitalaria es de tres a cinco días, seguida de un estrecho seguimiento ambulatorio de los indicadores de presión intracraneal, la curación orbital, las vías respiratorias y la recuperación general. Para el monobloque con distracción, las familias deben permanecer localmente durante toda la fase de distracción activa, que generalmente abarca varias semanas, y deben regresar para la extracción del dispositivo después de la consolidación. Todos los plazos se discuten en detalle con las familias antes de la cirugía para que los viajes y el alojamiento puedan planificarse con mucha antelación.
Sí. Debido a que el avance monobloque implica osteotomías adyacentes al cerebro, la neumocefalia —aire en el espacio craneal— es una complicación posoperatoria conocida. Los cambios de presión en la cabina durante el vuelo pueden hacer que el aire intracraneal residual se expanda, por lo que la autorización de vuelo después de un monobloque es más conservadora que después de otros.
Sí. El seguimiento a largo plazo de la presión intracraneal, el crecimiento facial, el desarrollo orbital, las vías respiratorias y el resultado quirúrgico general es una parte importante del cuidado posterior a la monobloque. Es posible que se planifiquen cirugías mandibulares adicionales en años posteriores. Parte del seguimiento se podrá realizar a través de telemedicina, mientras que serán necesarias visitas presenciales clave a intervalos definidos. Su cirujano describirá el plan de seguimiento completo antes de que la familia viaje a casa.
La consulta incluye evaluación craneofacial, orbitaria y de las vías respiratorias, revisión de imágenes, opinión neuroquirúrgica y una discusión detallada sobre el enfoque agudo versus de distracción, la planificación quirúrgica, la recuperación, la estancia local y las consideraciones de vuelo relacionadas con el neumoencéfalo. Las familias se van con una comprensión completa del procedimiento y de lo que pueden esperar en cada etapa de la atención.



